EL TAMAÑO DEL PENE

Diariamente, recibimos preguntas de hombres preocupados por el tamaño de su pene, y es de esperarse, ya que la cultura latina está fuertemente influenciada por este tema. Sólo basta con escuchar algunas de las bromas que se hacen diariamente en los centros educativos o centros de trabajo para notar la fijación que tiene todo hombre con el tamaño de su pene. Todo indica que el hombre está más preocupado por el tamaño de su pene, que lo que está una mujer por el tamaño de este.

Todas las consultas que nos llegan sobre este tema se pueden resumir con esta pregunta: ¿Cuál es el tamaño ideal de un pene para poder satisfacer a una mujer? La respuesta... no existe un tamaño normal per sé, ni un tamaño que sea mejor para realizar el acto sexual. ¿Por qué? Porque todo depende de los gustos de la mujer.

Las principales variables para determinar el placer sexual son psicológicas por naturaleza y relacionadas al carácter y valores de cada persona. Claro, esto no significa que la parte física no es importante para las mujeres. Pero, no se asusten. Para entender la importancia física, tenemos que primero entender un poco sobre anatomía femenina y qué partes requieren ser estimuladas para lograr el orgasmo.

Los puntos sensibles en una mujer son la vagina y el clítoris. La vagina está compuesta por tejidos musculares capaces de contraerse al ser estimulada. La vagina es capaz de presionar al pene o a un dedo, de esa manera la vagina se adapta al tamaño del miembro que se encuentra en ella. La parte exterior de la vagina contiene el mayor número de puntos sensibles y es muy sensible al tacto, para muchas mujeres esta zona es mucho más sensible que la parte interior de la vagina, que se encuentra cerca al cuello uterino.

El clítoris, es el punto más sensible en el cuerpo de una mujer, se encuentra en la parte superior de la vulva, donde los labios mayores se unen. Aunque pensamos que el clítoris es sólo del tamaño de una alverjita, la estructura de este se extiende hasta las paredes vaginales y puede llegar a medir varios centímetros. Aunque muchos hombres creen lo contrario, la mayoría de mujeres requieren estimulación directa al clítoris para poder lograr un orgasmo.

Teniendo en cuenta estos factores, podemos ver que cualquier tamaño de pene, sea este chico, mediano, o grande, utilizado correctamente, puede estimular perfectamente las zonas sensibles de la vagina. Al aplicar presión en la parte exterior de la vagina, se estimula las zonas sensibles de la vagina y conjuntamente el clítoris.

Como podemos ver, cuando se trata del tamaño ideal del pene, mucho depende del gusto de la mujer. A algunas mujeres les puede gustar la penetración con un pene chico o grande, con ritmo lento, rápido, fuerte, suave o profundo, pero por lo general, lo importante es que los puntos claves sean estimulados. Y la mejor forma de saber qué le gusta a una mujer, es preguntándoselo.

Por último, sin dejar de lado la importancia de lo físico en una relación sexual, no es válido para la pareja, sea esta homosexual o heterosexual, que toda la energía erótica sea concentrada en un área tan limitada. No es realmente el pene y la vagina los que hacen el amor, sino ambos protagonistas. El gozo sexual debe derivarse de todo el cuerpo y de todos los sentidos, con los mejores sentimientos y afecto.

   
EL MITO DEL ÓRGANO MASCULINO

 

Como muestran las estadísticas que acompañan al dibujo, el hombre suele tener una percepción equivocada sobre la importancia que la mujer atribuye al tamaño del miembro masculino. En la columna de la izquierda aparecen las zonas del cuerpo que el hombre piensa que la mujer admira más en él, y a la derecha, lo que las mujeres opinan al respecto.

   
(Fuente: periódico Village Voice - de EEUU)
   
La medida de la virilidad

Un secreto fantasma parece quitar el sueño a no pocos hombres: el tamaño del pene. Píldoras, hierbas y numerosos tratamientos aseguran que es factible aumentar su tamaño. ¿Qué ofrece la ciencia al respecto?

Por Katty Aguilar

Probablemente usted habrá visto en televisión o por Internet avisos que prometen aumentar valiosos centímetros al tamaño del miembro viril. La mayoría de ellos, sin embargo, promocionan técnicas poco fiables, dispositivos engañosos y pastillas ilusorias, que no pocos varones ven como la milagrosa solución a su inseguridad más íntima.
Respecto a las intervenciones quirúrgicas, la Dra. Rosa Reátegui ,uróloga, refiere que recién en los últimos años diversas sociedades médicas para el tratamiento de la impotencia y otras disfunciones sexuales han normado las operaciones para el alargamiento del pene que antes se desarrollaban de manera indiscriminada.
Hace aproximadamente una década, la Sociedad Americana de Urología prohibió estas intervenciones pues se utilizaban técnicas rudimentarias con serios efectos colaterales.
Hoy la situación ha cambiado sustancialmente y existen diversos procedimientos quirúrgicos con resultados aceptables.

Clasificaciones anatómicas
Según la especialista se han establecido tres clasificaciones para tratar lo que médicamente se conoce como "pene corto":


Genuino micropene- se denomina así al miembro que en estado de erección no supera los 8 centímetros de largo o los 2,5 centímetros de diámetro.

Pene oculto o atrapado - es frecuente en niños y adultos obesos. En este caso la longitud y el ancho del pene son normales, pero el miembro se encuentra cubierto por una almohada de grasa que hace que se "entierre" o se oculte en la piel haciéndolo visiblemente muy pequeño.

Las dimensiones del pene también pueden ser menores a las normales por patologías adquiridas como la enfermedad de Peyronie: una fibrosis parcial del cuerpo cavernoso del pene que lo curva haciéndolo disminuir de tamaño.

 

Cuando el problema está en la mente

Aparte de estos problemas físicos reales, la Dra. Reátegui explica que existen aspectos psicológicos involucrados conocidos como "dismorfobias". Estos se producen cuando el paciente no acepta el tamaño de su pene pese a que su dimensión figura entre los rangos normales.
Según un estudio citado por la especialista, de un grupo de pacientes al que se le siguió su caso, se encontró que una amplia mayoría - el 79 por ciento -, deseaba operarse el pene únicamente para mejorar su "imagen corporal" mientras el resto solicitaba la intervención por problemas funcionales o defectos congénitos.
De este estudio se deduce claramente la prevalencia del factor psicológico.

 

La opción quirúrgica

Las técnicas actuales para alargar el pene se basan en la microcirugía. Exigen de una previa y rigurosa evaluación médica del paciente que incluye exámenes psicológicos pues gran parte del problema está en la autoestima del afectado.
Al ser operaciones reconstructivas requieren de anestesia general y deben ser realizadas por urólogos o cirujanos plásticos especializados en anatomía genital.
Estas intervenciones consisten mayormente en seccionar el ligamento suspensorio del pene al que se le añade plastía cutánea. También se puede realizar lipofiling de la grasa pubiana o simultáneamente liposucción pre-púbica.
Según la Dra. Reátegui para ensanchar o aumentar el diámetro, se emplean parches de vena safena de la misma longitud que el pene, los cuales se anexan a las venas dorsales del miembro viril. De esta manera se logra un aumento del diámetro en estado de flaccidez y erección.
El pene también se puede ensanchar con grasa púbica y con pedículo vascular, aunque en este caso - señala la especialista- existe un riesgo de que se produzca la necrosis del injerto por falta de irrigación.

De historia polémica



El alargamiento del pene fue descrito por primera vez a fines de los años sesenta, después de una operación a un joven con micropene. La técnica del profesor y médico D.D. Long llamada Enlogación del pene se hizo tan popular como polémica.
La cirugía para alargar el pene cobró vigor con la moda cosmética surgida en los setenta y ochenta, al punto de que su práctica en Estados Unidos se volvió indiscriminada y cara.
Lo peor sucedió al poco tiempo: los métodos utilizados traían complicaciones, el pene no aumentaba de tamaño, había dolor y mala cicatrización. No pocos pacientes demandaron a los médicos y muchos cirujanos perdieron su licencia. Debido a esta situación la Sociedad para el Estudio de la Impotencia, órgano de la Sociedad Americana de Urología y la Academia Americana de Cirugía Plástica, determinó suspender estas cirugías experimentales, hasta que se determinen técnicas más eficaces y con menos riesgos.
Esta historia ha sido superada aunque siempre una operación de este tipo debe evaluarse con pinzas.

Cautivar-Mujeres.com - 
Secretos y Técnicas para seducir - CLICK AQUI